Probablemente se estén preguntanto quien carajo es el de la foto o, en definitiva, quién es Stuart Larkin, antes de responder la pregunta del título de la entrada.

Probablemente se estén preguntanto quien carajo es el de la foto o, en definitiva, quién es Stuart Larkin, antes de responder la pregunta del título de la entrada.

Velvet Goldmine, el tercer largometraje de Todd Haynes – el bien ponderado paladín del Queer Cinema – es mucho más que “la peli que demuestra que Bowie e Iggy Pop se tenían ganas en los setentas”, porque aunque se pueda decir que estamos frente a una biopic, no es de esas basadas en la biografía oficial de los sujetos sino más bien una versión libre de la supuesta vida de los sujetos… al mejor estilo van Sant.
En fin, la secuenciainicial, ya plantea a Velvet como una de esas películas faroleras y divertidas: nos encontramos frente a vidrieras espejadas con mensajes escritos en labial, en los que los adolescentes se miran y se dan los últimos toquecitos de polvo en la nariz antes de correr desesperados al concierto de quien, en esa belle epoque, era un duque blanco y en la actualidad del film es más bien una especie de Michael Jackson canoso y pasado de cama solar.
La película es un mito, no se sabe muy bien si porque habla de dos leyendas del rock; habla de un tiempo que fue fabuloso para el mundo o porque la tarea del director es genial. Pero no conozco una sola persona de mi lista de amigos de Facebook que no haya cambiado un poco su cabeza una vez que la vio y bien saben todos Uds. que las listas de amigos de Facebook no se caracterizan por ser muy elitistas.
Habría que comenzar diciendo algo que pocos saben o se dignan en aclarar. Tanto es así que en la película hay sólo unos mínimos detalles al comienzo que señalan al escritor Oscar Wilde. Me arriesgaría a decir que a la mayoría podría pasársele por alto este detalle.
“Madame Wilde, Richard… come quickly!” Dice, en la película, la fregona que abre la puerta de la mansión familiar y se encuentra con un moisés que contiene, efectivamente, un bebe.
Ahí viven los que más tarde serían los supuestos padres adoptivos del Oscar Wilde que, en la versión Haynes de la historia, es abandonado por quién sabe qué nave espacial rutilante y colorida en la puerta de esta casona triste en la grisácea Inglaterra de 1854. Y ahí quedaron las alusiones al susodicho… sin contar al nene en cuestión, que declara querer ser un ídolo pop en la escuela 5 o 6 años más tarde (téngase en cuenta que esos ídolos pop de Haynes son más bien estrellas de rock y que ser una estrella de rock en 1860 equivalía a ser escritor).
Si, la película es enervantemente fantasiosa. Parece dirigida por dos nenas malcriadas de 12 años y esa frescura, esa desesperación por embutir todo lo que se sabe sobre cine en 124 minutos y a fuerza de todo el color y el brillo posible, es lo que hace de esta pieza, una bandera para quienes creen en la belleza como otros creen en un cuadro de fútbol o en un dios.
Por eso se vuelve tan importante tener en cuenta de que, al menos un 75 por ciento de los diálogos más importantes de la película – las declaraciones de principios, sobre todo y las cosas que resultan más brillantes a la oreja espectadora – son copy-paste de “El retrato de Dorian Grey”. Ahora, la combinación de esa obra maestra de la literatura ‘superficial’, con la parte más morbosa y arbitraria de la biografía de dos de las más grandes rockstars de la historia del S. XX es furiosamente peligrosa. Y lo mejor de todo eso: la cosa aprovechada que suelen destilar ciertas películas, ciertos directores, en ciertas producciones acá no se nota. Es puro fragor de purpurina.
Si “El Retrato de Dorian Grey” es un manifiesto sobre la belleza y el poder de su futilidad, la película también lo es. Todd Haynes no puso actores más hermosos porque les pidió que hagan fuerza pero no lo consiguieron. Aunque con Toni Colette estuvo flojo – hubiera podido poner a Angelina Jolie si era por linda; pero a Haynes se le pasaron por alto las chicas… una vez más – la presencia de Ewan McGregor – en una de sus apariciones más prodigiosamente voluptuosas – y la estampa de Jonathan Rhys Meyers como una especie de Marlene Dietrich del bajomundo gay inglés de los 70 hacen gran parte del trabajo en este film. Aunque no sería justo dejar atrás a Christian Bale, actor camaleónico y extraño si los hay, que, patetizado hasta el imposible logra una performance inmejorable para un personaje demasiado humano en ese mundo de seres rutilantes y dionisíacos.

La cuestión es poder evadir temas superficiales cuando hablamos de una película que, entre sus principales temas, tiene a la superficialidad misma. La belleza de McGregor y Rhys Meyers hace lo que una banda sonora espectacular hace a una mala película: el trabajo duro. Pero como en este caso se trata de una película ciertamente brillante, estaremos hablando de refuerzos: las siluetas desnudas de los dos astros y, efectivamente, la banda sonora que sangra toda la genialidad que se le pueden pedir a los salvajes setentas, hacen unos encantadores refuerzos.
Y si de superficialidad se trata no se puede dejar de decir, si se pretende ser más o menos justo, que el argumento es uno de los caprichos más insulsos que ha conocido el cine independiente hasta ahora: un muerto de hambre que se roba el talismán de la suerte de un personaje homosexual de su barrio y que gracias a él se convierte en una estrella pop, para así después conocer a un rockero del otro continente que lo enamora locamente y con el cual pretende cambiar el mundo; pero por el cual, finalmente termina por perderlo todo y… ¿aprender la lección?
No es mucho, si lo vemos de esta manera, pero la película es demasiado más que eso. Es el riesgo de darle vida a una de las voces más polémicas de la historia de la literatura, que ha planteado cuestiones que hoy en día – donde el dios de muchos se llama “cuerpo” – aún son urticantes de escuchar. Es sumarle a aquello una batería de canciones hechas por monstruos de este siglo (léase Thom Yorke, Brian Eno, Placebo, etc.) con la genialidad y el espíritu de una época que ya quedó muy atrás sin perder la oportunidad de reverenciar joyas de la música del momento (véase la estupenda versión de “Gimme Danger” de Iggy Pop a manos del multitalentoso Ewan McGregor). Es poder tener la posibilidad de ver una película que incluye una enorme batería de arriesgados recursos cinematográficos que la vuelven una delicia para el ojo aficionado y un perfecto material para el que quiera aprender más de cine y para que el que pretende abordarlo desde un lugar más activo, advierta que es posible repasar todos los peligros posibles en materia de realización y aún así crear un producto brillante y pretencioso, sin resignar ni una pizca de autenticidad.

Veintipiquito, inglés, nuevo, pop… en fin, una monada.
Hoy le dedico un rato a Patita, A.K.A. Patrick Wolf.
La manera en que lo descubrí es, a esta altura, dudosa… recuerdo que vi su foto por alguna parte en la web y dije… “Wow, mirá la pinta de este chabón!” y bueno…bajé la foto y me quedó en la compu – gracias a Dios – con el nombre incluído.
En la foto, el pibe tenía el pelo colorado furioso y un violín en la mano. Yo pensé que era una especie de Vanessa Mae occidental, que era violinista o algo así. La foto sólo dejaba ver eso…
Un día me grabo el nombre en la cabeza y salgo para el ciber. Escribo el nombre en You Tube (léase “Iutubí”) y bueno… aparece el video de “Wind in the Wires” del flaquito en cuestión.
El auricular se oía medio feo, viste? Pero lo que se podía deducir era: mucho glamour, una onda medio oscura – tal como los Depeche Mode o los Erasure sin el éxtasis ni el daiquiri rosado; una voz profunda, una melancolía medio sensaul medio chiquilina. Un caramelo.
El tema sonaba bueno.
Como en esa época no gozaba de los beneficios del internet en casa, o más o menos en casa (entiéndanlo de una vez… por eso es que no escribo! Vivo en una pensión en Capital Federal, no tengo garantía propietaria ni coraje para comprar una trucha!) y tuve que esperar a volver a Santa Fe para bajarme los discos.
Me bajé todos los discos y uno más. Uno de Remixes y rarezas.
Igual es bastante loco tener 24 años, tener 3 discos afuera, uno de remixes y (¡¡¡) rarezas (!!!) y NO SALIR EN MTV!!

Escuché, escuché, escuché, escuché, escuché, escuché, escuché, escuché, escuché, escuché y escuché.
Y llegué a la conclusión de que recontra vale la pena. Sip.
Después de leer parva sobre el pibe en Internet me dí cuenta de que el flaco es objeto de discusión en más de un ámbito artístico/(no) artístico. Que se peleó con Mika en su Myspace (bahhhh, quien no lo hubiera hecho)… alegando que Mika era una vagina y comparándolo con Enrique Iglesias. Después que el chico me sale en las revistas para chicas porque se viste re top y porque todavía nadie parece creerle cuando su cara grita desgarradoramente lo glamorosamente gay que se ve. Que se me enoja, porque le dicen “Baby Bowie”, que se enoja porque no le dicen nada. Que prefiere Estados Unidos, porque ahí “lo entienden”. Porque es más que un chico lindo, pero a la vez modela para no-se-qué marca.
Es una histérica. Un divinor y eso se trasluce en lo que importa: la música.
3 discos y uno de rarezas como dije.
El primero fue Lycantrophy, una obra maestra del beat ochentoso, nacido en el año 2000… El disco debut del nene lo encuentra en algún lugar entre la infancia y la adultez. Él mismo se cansa de hablar de la caída de su voz y hace, a la vez, del pop un lugar de rebeldía y enojo muy raro. Él mismo dijo, una vuelta que hacía pop porque hasta el espacio rockero se le antojaba como muy estereotipado… y, después de todo, razón tiene.
Wolf es el primero que me hizo pensar en eso: si hacés rock, sos rockero y si sos rockero sos de una determinada manera. Y, para vergüenza de todos – o por lo menos la mía de cabeza – sólo unos pocos hicieron rock a la manera que se les cantó y siguieron haciendo rock y siguieron siendo lo que se les cantaba ser: léase Bon Jovi, por ejemplo. Se que algunos lectores van a saltar como pequeñas langostas diciendo que eso no es rock ni es ser rockero; pero la realidad decanta por si misma. Bon Jovi tampoco era ni Enrique Iglesias, ni Mika… y claro está… tampoco era una vagina.
Patita tampoco, sino que se parece más a un híbrido entre Madonna, la susodicha Vanessa Mae y… no se… Morrisey o Ale Sergi, quien sabe. Pero es una dulzura encontrar canciones, por ejemplo, como lo es “Childcatcher”…
Dios! Si lees la letra de ese tema! Es un asco, es la cosa más falta de poesía y sutileza que te puedo recomendar que escuches, pero a la vez eso provee la delicia de darte cuenta de que este pibe esta completamente virgen (ojo! es una manera de decir) de cualquier cosa que pueda apestar en la música moderna. Las letras son viscerales, el ritmo es pegadizo, básico, rudo y las melodías – cuando se re copa con cualquiera de los 23 instrumentos que sabe tocar – es deliciosa, es dulce como la que incide en la imagen mental que tenemos de la hija más tierna de los Ingalls.
Wolf es una joyita, es un niño prodigio: es fiero, pero super adictivo. Hace pop para rockers, eso también es así. Su mensaje es un mensaje sanguíneo pero delicado y esto lo acerca mucho, mucho a la idea más bruta que tengo de la belleza. Y su música es una bestia hermosa: en definitiva una mixtura muy bien delineada de música electrónica y clásica; de influencias tipo Björk, Kronos Quartet, Erasure y Bowie. Una cosa muy elevada para lo que a pop se refiere hoy en día.

Demás está decir que Patrick Wolf te inspira setentismo británico a mansalva. No le faltan los brillos, ni el make up, ni los escándalos sobre plataformas. Hasta él mismo tiene las bolas rotas de tanto aparecer en revistas de moda para chicas en el Reino Unido. Por eso parece gustarle mucho más Estados Unidos, en el que – según mis propias investigaciones – es simplemente un raro-marica-inglés más… y nada más.
No busques en MTV, ni en MuchMusic, ni en Rock&Pop… ni siquiera en el video maní de ISat porque NO… LO… VAS… A… ENCONTRAR!!!
No aparece. El mejor medio para engancharlo visualmente es, obviamente iutubí, ya les dije.
Sus otros dos discos; el segundo: “Wind in the Wires” y el tercero “The Magic Position” son tan divinos como diferentes del primero. Parece que Patita creció de un momento para el otro y, raramente, el segundo disco se vuelve mucho más oscuro, más críptico, más profundo y más romántico que el primero… Y sin mencionar que, para sorpresa de todos, el tercero es pura luz y chingui-chingui… o más o menos. Por lo menos lo chillón del chico también trae de su mano la madurez musical. Eso no se duda. The Magic Position se da lujos pendejiles increibles; como Magpie, el tema que el nene canta con Marianne Faithfull (si la viejecilla que siniestramente hacía “Laaaaa-laaaa-laaaa-laralaaaa” en el tema “The memory remains” del Reloaded de Metallica y que no sé que historia tuvo con Mick Jagger 700 millones de años atrás cuando los dos eran de… mediana edad.) O como los riffs de violines, y el zapateo grotesco, y la sutil reminiscencia medio blusera de chica que canta retorciéndose sobre el piano de un oscuro y tufiento bar del bajo Londres (Enchanted, Augustine).
Menos melancólico que el hermoso y azulado “Wind in the Wires”, que fue un disco más pelotudito; para decirlo lisa y llanamente. Y aún así una obra musical preciosa y esperanzadora respecto de las pobres expectativas que siembra esta generación de jovenes en los ojos cerrados de las anteriores.
LA MUERTE SE ESTA FUMANDO MIS CIGARROS
sabes: otra vez estoy borracho
aquí
escuchando a Tchaikovsky
en la radio.
por Dios, lo escuché 47 años
atrás
cuando era un escritor muerto de hambre
y aquí está
otra vez
y ahora soy un éxito menor como
escritor
y la muerte se pasea
por todos lados
en esta pieza
fumando mis cigarros
chupando de mi
vino
mientras Tchaik se abre camino
por su Patética,
que viaje ha sido
y la suerte que he tenido fue
porque lancé los dados
bien:
pasé hambre por mi arte, pasé hambre para
ganar 5 malditos minutos, 5 horas,
5 días-
sólo escribir la palabra
justa;
la fama, el dinero, no importaba
quería la palabra impresa
y ellos me querían en una perforadora,
una fábrica de producción
ellos querían que fuera un empleado de una
tienda de departamentos.bueno, la muerte dice, mientras se pasea,
te voy a agarrar de todas formas
no importa lo que hayas sido:
escritor, chofer de taxi, cafisho, carnicero,
paracaidista, te voy a
agarrar…está bien nena, le digochupemos juntos ahora
mientras la 1 a.m. se desliza a las 2
a.m. y
sólo ella conoce el
momento, pero he podido estafarla: tuve mis
5 malditos minutos
y mucho
más.
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THANX!
El tomó vino toda la noche, aquel 28,
y seguía pensando en ella;
la manera en que caminaba y hablaba y amaba
la manera en que le dijo cosas que le parecían verdad,
pero no lo eran, y el conocía el color
de cada uno de sus vestidos,
y sus zapatos, el conocía la parada y la curva de cada taco,
tan bien como las piernas a las que le daban forma.
Y ella había salido otra vez cuando el llegó a casa, y
volvería con ese especial hedor, otra vez
y así fue.
Ella llegó como a las tres de la mañana
inmunda como un cerdo comemierda,
y el agarró el cuchillo de carnicero
y ella gritó,
retrocediendo contra la pared de la pensión
todavía bella de algún modo,
a pesar de que el amor se esfumaba.
Ese vestido amarillo,
su favorito,
y ella gritó de nuevo.
Y él agarró el cuchillo
se desabrochó el cinto,
se arrancó la ropa delante de ella,
y se cortó las bolas.
Y las tuvo entre sus manos,
como nueces
y las dejó caer en el inodoro
y tiró la cadena.
y ella seguía gritando,
mientras la habitación se ponía roja
OH DIOS!
QUÉ HAS HECHO?
Y el se sentó ahí,
sosteniendo tres toallas entre las piernas
no importándole ya si ella se iba o se quedaba
si se vestía de amarillo o de verde
ni ninguna otra cosa.
Y mientras con una mano sostenía las toallas,
levantó la otra y se sirvió otro vino.
Definitivamente, uno de los mejores poemas que he leído LEJOS.
CRUEL, CRUEL Y DESGARRADORAMENTE CRUEL.
Una belleza, que te permite y te obliga a imaginarte CRUELMENTE al amor.
Como NADIE lo logra.
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Pero éste es, más o menos, Charles Bukowsky, un tipo (escritor) nacido el Alemania pero criado, crecido, vivido, cagado a palos y muerto en Los Ángeles, EEUU (se nota en lo que escribe, no?). Maltratado por el mundo entero, rechazado por la parte americana del mundo… esto es, así como así, lo que andaba haciendo para -segun él mismo- no mambearse por demás.
Y les quedo debiendo una buena research sobre Carlitos.
Hasta la próxima.
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Idea robada de El Niño del Globo, Dieguitaaaah!
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Yo solía estudiar cine. Y a partir de esta premisa, ¿Cuántas veces uno ve una película que le hace pensar en por qué mierda no se le ocurrió a uno primero?
Bueno, “May” (o su traducción al castellano, que supuestamente vendría a ser “La cara del horror”) es uno de esos films.
La historia se resume a una pibita que de chiquita era vizca y la mamá la obligaba a usar un parche en el ojo al mejor estilo ‘piratas del caribe’ y por eso no pudo hacer amigos. La única amiga que pudo hacer fue una muñeca, que, para colmo de males, estaba adentro de una caja de vidrio. Un día unos guachos ciegos a los que se decide a entretener, le rompen la caja y la muñeca, entonces la piba se vuelve loca y la fórmula no difiere demasiado a la de “Psycho” de Hitchcock.
Lo curiosísimo es que, antes de eso la película es una especia de comedia romántica donde la protagonista te cae bien y te hace alentarla de vez en cuando en sus andanzas. Hasta que pasa eso de la muñeca que dije ahí arriba.
La chica se freakea de tal manera que ocupa los últimos 20 minutos de la historia en hacer de esa ternura de peli que estábamos viendo en un film de terror. O algo así.
La película tiene lo que tiene que tener: un romance, rechazo, un poco (o mucho) de gore (hay una mini peli dentro de la peli que se llama “Jack & Jill”, dirigida por Chris Sivertson (que ya dirigió películas como “The Lost” en 2005 – si, ya se… no la viste! Yo tampoco; pero lo que quise decir es que ese tipo es ya un director que ALGO dirigió), una linda actuación para lo que se puede pedir al personaje de May, una foto de la ostia que no deja de remontarte a esas cosas rococó que adornaban las mansiones de la gente adinerada del Siglo XIIX, una MUY BUENA banda sonora y demás cosas que hacen que la pelicula valga la pena para verla si querés ver algo lindo, pero que no valga la pena si queres ver muchas tripas y originales formas de hacer cagar a un tipo.
A eso hay que admitirlo, la película, para ser de terror es muy rosa, para ser romántica es muy creepy, para ser un drama es muy cómica, para ser una comedia es muy triste, y para ser puro entretenimiento, produce demasiadas cosas al verla. Por eso mismo creo que vale la pena alquilarla, conteniendo el vómito que produce su foto de tapa y su tagline y verla en algún momento…. una tarde lluviosa de domingo es lo que se recomienda.
PERO HAY ALGO MÁS:
Lo que más me gustó y lo que más me rompió las pelotas de esta película fue lo mucho que me remitió a mi propia película “Victoria”, pero sin la parte de la sangre. La cosa del personaje outsider, marginal; la historia funesta con mamá y papá, las enfermedades mentales, los finales trágicos, la falta de amigos, LA MUÑECA!!!… y hasta la estética sentí que el puto de McKee me la estaba robando o… por lo menos, me estaba mostrando que para que te paguen un montón de plata en Joligud para escribir y rodar una peli no hace falta ser McKee…. SÓLO BASTA CON SER YO!
‘Ta pronto.
Y ACA ABAJO, A PROPOSITO DE VICTORIA, ALGUNAS DE LAS POCAS FOTOS QUE PUDE RECUPERAR DE LA PELÍCULA, HASTA AHORA.
GRACIAS A MOLOCO PRODUXIONES!
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Alex Grey es un pintor psicodélico e hipotéticamente visionario norteamericano, que actualmente reside en Nueva Cork y que tiene una prolífica obra que incluye pinturas, diseños, esculturas, performances y multimedia.
Cuando era un purrete de nuestra edad ya se dedicaba al arte y, en ese ambiente conoció, como tantos otros, los delirios de la psicodelia durante los años 70, cuando ‘casualmente’ en una fiesta le ofrecieron probar ácidos. Esa experiencia supuso el punto de partida a un proceso de descubrimiento de la relación del ser humano con el resto del universo -llámese trascendencia, o totalidad- y que todo aquel que ha probado hongos y ha flasheado con el sentido de la vida en el campo, conoce muy bien.
Lo de la trascendencia tiene que ver con que esas experiencias lisérgicas, digamos, transformaron su existencialismo agnóstico a un trascendentalismo radical: la muerte y la trascendencia han sido desde su comienzo temas presentes en su obra y es también un convencido de que el proceso creativo es un sendero y una práctica espiritual.
Su pincel se puede comparar en hiperrealismo y minuciosidad a la obra de Mati Klarwein y al tiento de Salvador Dalí.
Parece que la comunidad psicodélica internacional (eso es una verdadera organización… se llamará C.P.I? o I.P.C? No sé, che… me suena a… instituto de educación no-formal de computación) lo ha tomado como un portavoz bastante relevante del arte visionario… que realmente no sé lo que es.
Espejos Sagrados
Sacred Mirrors es un libro en el que este hombre incluye una serie de 21 pinturas que, según Wiki:
“llevan a los espectadores a un viaje hacia su naturaleza, examinando con lujo de detalle el cuerpo, mente y espiritu. Este trabajo, nos presenta la Sutil Anatomia de los hombres desde el contexto de una evolución cósmica”
Durante el tiempo que le lleva a Grey realizar esta obra, se va dedicando a descubrir/inventar el proceso mediante el cual se pueden radiografiar las diferentes capas de realidad, pudiendo así mostrar las interrelaciones entre el cuerpo y el alma y para realizar Sacred Mirror aplicó todo eso a diferentes experiencias humanas, que él representa en sus pinturas, basándose mucho en la idea de mirar adentro de uno mismo; sino chequeen el casi minucioso detalle que se vuelve casi pedagógico con el que pinta el cuerpo humano.
Alex ha colaborado haciendo las portadas y el arte de los discos con diferentes artistas.
En su trabajo más reciente Grey exploró las perspectivas de los seres universales, cuerpos de fuego y remolinos galácticos infinitos. Tal como se puede apreciar en sus trabajos para Tool y mediante los cuales yo conocí al artista.
Muy ToolishEl romance Grey/Tool, con todo lo dicho, no parece más que la combinación perfecta de dos flasheros intergalácticos que han caído en el enorme agujero negro de la mutua admiración y respeto.
El último disco de Tool, “10,000 Days”, artísticamente – en lo que al booklet se refiere – es la reencarnación de la reincidencia en algo que no puede pasar desapercibido.En la época de Lateralus, Tool no sólo que contó con Grey para parte del arte gráfico del disco, sino que su colaboración es también bastante obvia en videos como Parabola (si no me equivoco, es en el mismo en que participa Tricky, actuando y que al final creo que le sale un tercer ojo y todo eso se convierte en un enorme remolino de ojos que se extiende hacia el infinito). Igualmente, si vamos a hablar de la banda y su relación con artistas plásticos, tenemos también que mencionar las colaboraciones de Ramiro Rodriguez, pintor norteamericano (por español que suene su nombre) cuyas pinturas “Almus” y “Call” fueron reproducidas en la versión en cassette de Ænima, “Penuma I” y “Fire” para remeras de la banda y “Caduceus”, la pintura (y el nombre de la pintura) que se convirtió en el logo (y el nombre) de los viñedos que hace poco el líder de Tool, Maynard James Keenan empezo a administrar para su propia marca de vinos.
Ahora en el nuevo álbum, Grey se gana la portada otra vez y en la misma aparece su obra “Net of Being” (que está acá abajo, en blanco y negro)… y no sólo eso. El álbum incluye un par de lentes estereoscópicos (si, de esos que traen un plastiquito rojo y otro azul, uno para cada ojo) para que veas las pinturas de Grey… no se… moverse en el espacio… algo en 3D… cosas que se te acercan, se te alejan, te asustan, como en Jurasic Park o algo así.
En fin, todo cierra entre Alex y Tool… tanto como si fuera un círculo perfecto.
Links
UNA LINDA CRÍTICA: ACÁ!
PÁGINA OFICIAL DE ALEX GREY, ACÁ!
PÁGINA OFICIAL DE TOOL, ACÁ!
PÁGINA OFICIAL DE RAMIRO RODRÍGUEZ, ACÁ!
Hace tiempo que le debo esto. Es un compromiso conmigo misma.
Un amigo que sólo es amigo a través de la cosa esta del blog y que, bueno… asi está bien no? Es ÉL.
Le debo esto por lo capo que es en ciertas cosas. Por ejemplo en putear a la gente y en dibujar. Si hay alguien en el universo web con la que me sienta identificada es este tipo, que además de tener un superblog, supertuneado, supercopado dibuja zarpadamente y tiene un sentido del humor destacable dentro de lo posible. Es el único blog al que no me siento obligada a ir y al que voy a revisar siempre como si se tratara de algo importante.
Y además – aparte de Ella - es el único que me comenta, asi que bueno…
Aquí está mi triputo.
Hace dos minutos atrás estaba a punto de redactar una pequeña crítica favorable sobre un disco que, después de mucho tiempo logré bajar de Megaupload -después de que esos sres. me obligaron a bajarme un par de inútiles softwares y a loggearme en su web – “The fat of the Land” de Prodigy.
Antes de lograr bajarme ese disco, había deambulado por cuanto sitio de descarga había encontrado y también por la desabrida interfaz de Limeware donde sólo había conseguido descargar los clasiquetes “Breathe”, “Firestarter” y “Smack my bitch up”… mientras tanto me desaznaba sobre estos tipitos.
Obviamente, Wikipedia a la orden, me enteré de que los Prodigy son una banda inglesa que brota del útero creativo de Liam Howlett, un rubiecito (segun Cabanillas) que pasa más que desapercibido en la escena Prodigy y que tiene una pinta mezcla de galancito retrasado de boyband y de superhéroe encubierto en el traje de un rockero looser. Si lo quieren comprobar, miren ESTA foto y díganme si no se parece a lo que estoy describiendo.
En fin… este tipito, al que mirás y NO CONOCES, definitivamente es el mentor de esa banda, Prodigy. Si, exactamente… la misma que sonaba de fondo en ese video donde aparecía el Tío Lucas Addams re duro bailando en una alcantarilla y sacudiéndose los pelitos que le habían crecido al costado de la calva… simulándole un corte bien posmo.
Bueno, si… es que todos conocíamos a Prodigy por la cara de maníatico incendiario (aca va un guiño de ojos a los bilingües) de Keith Flint… que es este de aca abajo, y la foto no es la clásica foto, porque bueno… la clásica me gustaba menos que esta, asi que puse esta…

Y también, quizá los más observadores, conocimos a Prodigy, por la otra cara que sólo el mefistofelico principe de las tinieblas puede querer… la de Maxim Reality, el hombre de color de lentes de contacto y muy, muy fea dentadura de aca abajito…
En fin… estas son las caritas más relevantes o, mejor dicho, mas reconocibles de los Prodigy. Ahora que los conocen, les cuento.
Así como me pasó con Tool, Prodigy fue una banda que hace mucho tenía en el tintero; más o menos de 1997-1998, los años en que me tenía ocupada Alejandro Sanz y su “Amiga mía”, dado que en esa época de mi vida, como muchos de Uds. seguramente, estaba empezando la secundaria y con mis tiernos 12 añitos, todavía intentaba con toda mi voluntad quitarme de encima la maldita costumbre de decirle “seño” a las profesoras… y, también, mientras me deleitaba romanticamente escuchando “La soledad y yo”, también miraba MTV, que por esas épocas todavía no había comenzado a agonizar y mucho menos a convertirse en lo que hoy conocemos por MTV… y pasaban, más que Alejandro Sanz, videos como “Sober” de Tool, “Man that you fear” de Marilyn Manson, cosas lindas de Korn, cosas lindas de Rammstein, algunas cosas que me quedaron peligrosamente grabadas en la cabeza como “Cannonball” que cantaban unas chicas de una banda que ni idea tengo de como se llamaba pero que hace poco la volví a escucha en la Kabul en BAires, y, por supuesto “Firestarter” y “Breathe” de Prodigy.
Por aquellas épocas, como les dije, Ale Sanz ocupaba todo mi tiempo… después lo hizo Manson, de ahi pasamos a Radiohead, de ahi a Nine Inch Nails, de ahí a Tool… y bueno… hubo un momento para dedicarme a Prodigy.
Leyendo en Wikipedia y hablando un poco con Cabanillas en el cumple de ella, supe que Prodigy, originariamente fue una banda de DJ’s (dícheis) que tocaban en raves británicas… y que el tipo de música que hacían -y hablo desde la más hiperbólica ignorancia sobre la escena techno – era como un dance medio pesadongo… es decir que si, era música para bailar en la rave, pero era como medio heavy también… no se como decirlo! eran como los Misfits de las discos… queda claro? En definitiva eran como son ahora, pero sin voces ni instrumentos “reales” y sin tanto “rock profile”…
Bueno.. y el tipo que se parece al Tio Lucas era BAILARÍN!
Bueh! Tampoco se lo imaginen haciendo el Cascanueces o el Lago de los Cisnes… no (o no se) pero la cuestión es que el loco este bailaba para Prodigy en los conciertos y seguramente haría lo que ahora sigue haciendo pero a lo que agregó un micro en la mano… era una especie de mascota de la banda… como la Tota Santillán para Damas Gratis, algo así… la cosa es que lo probaron para hacer Firestarter y con el video y toda la bola… los Pordigy alcanzaron algo que se llama popularidad y en EEUU dijeron… “Uhh que loco!… un tipito baila techno en las cloacas, vayamos a comprar el disco a KMart”. Y fueron…. y si… “The Fat of the Land” que es el disco en cuestión al que yo venía a hacerle una apología estuvo como 20 semanas en las estanterías de KMart y WalMart hasta que los Prodigy sacaron el corte “Smack my bitch up” – que bueno… no es muy dificil de entender lo que significa… o sea… algo asi como… cagar a palos a mi puta… o algo por el estilo… y bueh.. ahi se armó el quilombo…
La N.O.W…. creo que significa la Organizacion Nacional de Mujeres o algo asi, se enojaron mucho y dijeron que esa canción invitaba a los adolescentes que se sirvieran de fajar a sus noviecitas y que las mujeres eran mucho más que… bueno… ya conocen el discurso… y los inglesamente correctos de los Prodigy, no eludieron el cliché de decir que “ese titulo no quiere decir que le pegues a tu mujer, sino que subas el volumen”… Y bueno… un montón de boludeces por el estilo que le sirvieron a los britanicos estos para estar MAL en el candelero un buen tiempo, hasta que salió el video de ese tema que era bien heavy, pero que el final, por más agradablemente sorprendente que fuera… yo no lo dejo de interpretar como un simple, “casual” y medio hardcore intento de reivindicacion de la banda en America…
(Si quieren ver el video y quieren ver de que demonios les estoy hablando… se van a WWW.YOUTUBE.COM escriben en el buscador la siguiente lista de palabras “prodigy smack my bitch up” y bueno.. asi esperan a que cargue y ven el video)
En fin… el disco esta más que bueno… es muy curioso, pero no suena nada que no sea bieeeen techno ahi… sin embargo es un disco que deja muy contento a cualquier rockero. Es un techno accesible, aunque denso y oscurito. Los locos no se privan de nada y hasta podes encontrar
sonidos medio selváticos o de aborigenes africanos o árabes, parece… igual que por momentos hay como mantras, ondas industrialoides, rap, punk, mucha actitud rock, ruiditos que se pasan de un lado a otro de tu cabeza a través de tus orejas por los auriculares y, sobre todo, mucha predisposición a las danzas contemporáneas y al clorhidrato de cocaina (C17H21NO4) el dignísimo éxtasis de la maravillosa década de los 90’s o, lo que es lo mismo, la muerte del Siglo pasado.
Así, que bueno… el recomendadito de hoy es
Disco: The Fat of the Land
Banda: Prodigy
Año: 1997
Género: techno/industrial
Sello: Maverick
Curiosidades:
ACA hay un cuadro que encontré que, efectivamente se llama “Prodigy” y que no creo que tenga NADA que ver con la banda… pero está MUY BUENO… y lo pintó un(a) señor(a) que se llama Maya Kulenovic… ESTE es su sitio oficial.
Otra cosita más… curiosa. The Fat of the Land, aparentemente, también es el nombre de un libro bastante gracioso, al parecer, de un escritor llamado John Seymour. Según lo que vi por ahi, la historia del libro es una especie de descripcion del proceso que sigue una familia más que miserablemente pobre para convertirse en ricachones en algún lugar de Inglaterra.
Algunos de ls capítulos del libro, tienen la desfachatez de llamarse asi…:
* “No somos vegetarianos” Enfrentando el verdadero mundo natural.
* “Tenemos una vaca” Leche para sus nuevos bebés.
* “El reino de los vegetales” Sacar comida de la nada.
* “Cerdos” Criando y engordando puercos.
* “Conservar nuestra producción” …
* “Comida salvaje” …
* “Vengan!” Una invitación a todos aquellos que quieran ser autosuficientes.
Parece una especie de biblia/manual de como comerte a tus propios animales y ser gordo y rico en Inglaterra, con el bonus track de los mejores secretos para evitar alevosamente cualquier comida que no tenga un corazón latiendo un segundo antes de comértela. Si quieren ir a la web de este coso, clickeen ACA.
Ahora, si los chicos de Prodigy sacaron el nombre de su disco de este libro (nótese que una posible traducción de ese nombre sería como… la grasa o la gordura de la tierra)… yo no sé que mierda tendrán que ver los cangrejos, las hormigas y los animalitos de granja.
Year Zero ya tiene fecha de release: es el 17 de Abril de 2007.
(Espero ya haber coseguido un laburito para ese momento asi me lo compro, eh! En todo caso, lo acepto como regalo de cumple.)
La lista de tracks ya me ha llegado completita al mail e incluye los siguientes temas:
01 hyperpower!
02 the beginning of the end
03 survivalism
04 the good soldier
05 vessel
06 me, i’m not
07 capital g
08 my violent heart
09 the warning
10 god given
11 meet your master
12 the greater good
13 the great destroyer
14 another version of the truth
15 in this twilight
16 zero-sum
Los cortes promocionales “Survivalism”, “My violent Heart”, “Me, I’m not” y “In this Twilight” ya se pueden disfrutar en el myspace de la banda, que es www.myspace.com/nin
Una mención especial para “Me, I’m not”… lejos una de las mejores canciones de Nine Inch Nails desde el ya mítico tracklist de “The Fragile”.
Y de paso, me pregunto… podremos esperar la reincidencia en Argentina? Bueh… siempre nos queda Brasil como esperanza.
Dénse una vueltita.
Lo que acaban de decir